10.24.2011

...y entonces resulta que no te quejás más... la parte de dormir acompañada ya no consiste en una aventura hacia lo desconocido.
Hace tres meses que compartís la cama con un tipo especial. Que tiene esa manera (esa y ninguna otra) de acomodar tu cuerpo contra el suyo antes de dormir, que te mira con luz en los ojos y vos sentís, cada una de las veces, que naciste para ser mirada así... que hasta te volviste más vos la primera vez que él te miró.
Algo tiene otra consistencia en vos, en el transitar los días agarrada de esa mano. Las charlas, el compartir-se, el juego continuo de ser dos o nueve, o quince... en ese descubrimiento de los dobleces propios y ajenos, en la exploración y en el encuentro.


No hay comentarios: