4.27.2009


Le tengo miedo al malentendido que me lleva ese lugar donde es incómodo mirar a los ojos de quien sea que se siente en la silla de enfrente.
Tus ojos de agujero negro que no me evitan, pero tampoco me invitan a saltar, me miran y nada más, desde ese lugar del puente que desconozco, esa zona de humedad donde se dejan brotar algunas de mis semillas.
Y me aterran mis semillas.
Algunas las planté sin mirar adónde, sin saber de botánica… cuando me parecía divertido tirarlas al azar aunque fueran de plantas venenosas, gérmenes de rencor.
Como si pudieran volver para reprocharme la maternidad que no ejercí, una filiación no correspondida que reclamarle a esa madre que no fui para ellas. Las semillas de mi propio veneno, llenas de preguntas siguen ahí, espiándome desde tus párpados entreabiertos.
Yo, semilla y planta, fruta y mujer. Me miro en tus ojos y veo los míos brotándose de vos.
Y en el medio del bosque: la primavera.

No hay comentarios: