4.27.2009

Perdí la noción del tiempo mirándote. Cuando quiero acordar llevo tres siglos sosteniéndote la mirada.

Se nos pone enfrente y nos mira, sacando la lengua.

Vos lo mirás

Se ríe de nosotros que en vez de mirarnos lo miramos a él, como a un fantasma.

Me doy cuenta de que tratas de evitarlo.

Tu mano se soltó pellizcándome los dedos como si debajo de tus pies se abriera un precipicio y claro, no te pude agarrar mucho tiempo… te caíste en el agujero.

Pero la caída que sentí arrancarme tu mano no fue hacia abajo: vos seguiste parado ahí, mirándome otra vez. Te habías caído hacia adentro.

Hasta que de nuevo te sacó la lengua y lo miraste de reojo.

Él se reía y yo me puse nerviosa. ¿quién lo invitó a jugar con nosotros?

Con el agujero bajo tus pies y vos ausente, yo no supe qué hacer parada enfrente tuyo.

No me miraste más.

Eras todo ojos mirándote al espejo.

No hay comentarios: